martes, 7 de abril de 2015

EL MUSICAL EN EUROPA: LONDRES, BERLÍN, PARÍS, ROMA Y MADRID.


Antes de hablar del Musical, de un modo estricto, debemos situarnos en la ópera ligera británica de Gilbert & Sullivan. El letrista y el músico colaboraron en Thespis en 1871, lo que sería el comienzo de una colaboración que duraría 25 años con una colaboración en 14 óperas ligeras. A pesar de su altamente estilizada forma y amables canciones, las operetas de Gilbert & Sullivan, como El Mikado, H.M.S. Pinafore, Los Gondoleros o Los Alabarderos de la Guardia, eran lo más parecido a un montaje teatral operístico plenamente inglés desde la ópera del mendigo de 1729.

Gilbert, autor de los libretos, creó mundos del revés a la moda para estas óperas, donde cada situación absurda es llevada a su conclusión lógica: hadas codeándose con lores británicos, el flirteo es crimen que merece la pena capital, gondoleros ascendiendo a la monarquía, y piratas que resultan ser nobles que se han descarriado. Sullivan, siete años más joven que Gilbert, componía la música, contribuyendo con melodías memorables, que podían transmitir tanto humor como pathos.

La relación de trabajo de Gilbert y Sullivan a veces era tensa, en parte debido a que cada uno veía su obra sometida a la del otro y en parte porque tenían personalidades opuestas: Gilbert era susceptible, mientras que Sullivan evitaba el conflicto. Además, Gilbert incluía en sus libretos situaciones del mundo puesto del revés, con el orden social totalmente alterado; al cabo del tiempo, estos temas entraban en conflicto con el deseo de Sullivan de realismo y contención emocional. También entraban en conflicto la sátira política que Gilbert hacía de los ricos y poderosos a los que, por el contrario, Sullivan buscaba como mecenas. Mientras hubo éxitos la relación continuó, pero con el primer fracaso aquello saltó por los aires.

George Edwardes cultivó musicales de estilo cómico satírico, con vestuarios modernos, canciones populares, bromas y un espectáculo realmente alegre en Las Chicas del Gaiety, o comedias románticas en las que chicas humildes lograban el amor de aristócratas como en The shop girl o A runaway girl. Otra obra de Edwardes es La Geisha.

Londres sigue siendo uno de los principales centros del musical, con el famoso West End, lleno de teatros en los que se han realizado estrenos de musicales a lo largo del siglo XX como Cats, El fantasma de la ópera, Evita (o cualquiera de las obras de Andrew Lloyd Webber) o musicales extraídos del imaginario pop-rock europeo como Mamma mia o We will rock you.

El compositor británicoAndrew Lloyd Webber, vivió grandes éxitos con Evita, basada en la vida de Eva Perón y Cats, basado en los poemas de T. S. Elliot, en los que triunfó Elaine Page, primera dama del musical británico. Otros éxitos de Lloyd Webber, musicales son "Starlight Express", famoso por ser realizado en patines, El Fantasma de la Ópera, basado en la novela "le fantôme de l'Opéra", escrita por Gaston Leroux y Sunset Boulevard, basado en la película clásica de la mismo nombre. Varios de estos megamusicales han estado en ejecución durante décadas en Nueva York y Londres.

Berlín fue el gran centro de creación de teatro musical del periodo de entre guerras y una figura fue protagonista principal de este auge: Kurt Weill.

Weill cultivó una especie de Gebrauchmusik, en el sentido de que no pretendía crear obras maestras, sino promover programas sociales e ideológicos, para entretener a la gente corriente, y realizar montajes teatrales. Trabajó con una serie de guionistas, siendo el más destacado Bertolt Brecht. Su colaboración conjunta comenzó con la Mahagonny-Songspiel (1927), obra que terminaría convirtiéndose en ópera en 1930. Pero el producto más famoso de la colaboración Brecht-Weill fue Die Dreigroschenoper (1928). En el estreno en Berlín, la orquesta consistía en ocho músicos que tocaban veintiún instrumentos. El reparto tenía como protagonista a una actriz. La música, más que imitar, parodiaba las canciones americanas de éxito que por entonces hacían furor en Europa.

La producción estrictamente de teatro musical de Weill comienza tras su huída de la Alemania nazi hacia Estados Unidos, donde permaneció los últimos 15 años de su vida. Aunque permaneció muy unido a las convenciones de la canción pupular americana, la enorme habilidad de Weill para asimilar los acentos y las inflexiones de este idioma extranjero, le permitieron producir un número de musicales que tuvieron mucho éxito, como fueron: Lady in the dark, One touch of Venus, Street Scene y Lost in the Stars.

Aunque estas últimas obras representan una dulcificación de sus técnicas más vanguardistas y un aflojamiento de la perspectiva crítica en comparación con sus predecesores alemanes, ejercieron una influencia importante sobre algunos compositores posteriores de la escena popular americana como fueron Leonard Bernstein y Stephen Sondheim. La continuidad narrativa y musical de Street Scene, por ejemplo, fue esencialmente nueva para el musical de Broadway, al igual que lo fueron sus decorados de las habitaciones, mientras que el controvertido tema de Lost in the Stars (el apartheid) representó también una significativa extensión de lo que anteriormente había sido considerado idóneo para la comedia musical.

Los Miserables, basado en la obra de Victor Hugo es un espectáculo que se estrenó en el Palacio de los Deportes de París en septiembre de 1980, con puesta en escena de Robert Hossein, música de Claude-Michel Schönberg y letras de Alain Boublil y Jean-Marc Natel. Es la gran aportación francesa al género del teatro musical moderno, tras una nutrida historia operística. Otra obra del mismo autor es Miss Saigon, un remedo de la Madama Butterfly pucciniana.



Aquí enlazo un video de un pequeño concierto-disertación sobre el género con fragmentos de Los Miserables, La Colina del Adiós, West Side Story y Born Free. Se trata de un concierto a beneficio del Orfanato Público de Leyte, Filipinas:

        

En Italia, se han estrenado en los últimos años como El diluvio que viene, Pinocchio, La Divina Comedia, Il Pianeta proibito y Cenerentola entre otros.

En España destacan dos ciudades por encima del resto, Barcelona y Madrid. Barcelona, que goza de una amplísima tradición en el género, tiene magníficas compañías de teatro musical y una ingente producción de musicales en catalán. Dagoll Dagom, fundada en 1974, es una de las más prestigiosas compañías de teatro de Cataluña, especializada en el género de la comedia musical, a la que ha aportado obras como Antaviana, Nit de Sant Joan o Mar i Cel además de versiones como El Mikado. La compañía catalana La Cubana también obtuvo un gran éxito con Cómeme el coco, negro o Cegada de amor


Madrid es la nueva rica, con una tradición reciente de teatro musical, instalada principalmente en la Gran Vía y en los teatros de los alrededores, de la mano de productoras como Stage Entertainments, que han tratado de reproducir el modelo de Broadway o del West End en Madrid. La capital es frecuentemente el lugar donde se estrenan en España los musicales de nueva creación americanos o ingleses, y se ha convertido en el centro de producción del musical nacional, habitualmente estructurado en torno a canciones de éxito de un artista o grupo, como Hoy no me puedo levantar, Nino Bravo, el musical, Quisiera ser, A, Los 40, el musical…


Para saber más (aparte de los enlaces propios del blog):



Otro artículo del autor en PDF:

https://drive.google.com/file/d/0B6I9KgXwpugjNzc4Yko0MnlaYWM/view?usp=sharing

Y como adelanto a próximos artículos, un audio en el que se proponen ejercicios de vocalización para realizar un calentamiento vocal, grabados por el propio autor del blog, profesor de canto y tenor lírico.


lunes, 6 de abril de 2015

MONTAJE MUSICAL CON FOTOS DE LOURDES MARTÍN-LEIVA (soprano) y LUIS MARÍA PACETTI (tenor)

Pequeño montaje con fotos de Lourdes Martín Leiva y Luis Mª Pacetti. De fondo musical, 'S Wonderful de George & Ira Gershwin cantado por los protagonistas del video y acompañados por José Manuel Padilla al piano. Se grabó en el concierto titulado "Cheek to cheek" que se celebró el 4 de septiembre de 2014 dentro del ciclo "La Edad de Oro" del Festival de Cine de Málaga.



viernes, 3 de abril de 2015

HARMONIEMESSE DE F. J. HAYDN: La última misa de Haydn.

Crítica de Alejandro Fernández en La Opinión de Málaga del concierto de Semana Santa de la Orquesta Filarmónica de Málaga con el programa

Concierto abono nº 10. Semana Santa

Programa: Miserere, de E. Ocón y Misa en Si bemol Mayor, Hob. XXII: 14, Harmoniemesse, de F. J. Haydn

Director: Edmon Colomer

Coral Carmina Nova

Director: Diego González Ávila

Solistas: Cecilia Gallego, soprano; Marta Infante, mezzosoprano; Luis Pacetti, tenor y Damián del Castillo, bajo.

 Teatro Cervantes, jueves 21 de marzo de 2013.



..."Por su parte, el maestro Colomer muestra un profundo conocimiento de la última misa escrita por Haydn, de hecho ya la ha interpretado con igual éxito en otras orquesta nacionales, lo que prueba nuevamente el amplio repertorio y experiencia acumulada del director catalán.

Mención aparte merece el cuarteto solista, la soprano malagueña Cecilia Gallego junto a la mezzo Marta Infante en la Harmonimesse destacaron ese color lírico con la que Haydn impregna esta última obra. Un extraordinario Luis Pacetti, junto al bajo Damián del Castillo cerraban este redondo elenco vocal. Quienes disfrutamos este concierto asistimos a esos momentos inolvidables donde la música conmueve y eleva".

Como muestra un botón: aquí enlazo el audio del Dúo "Domine Deus" para tenor y bajo. El tenor es el propio autor de este blog.



jueves, 2 de abril de 2015

EL GÉNERO CHICO: UN TEATRO GRANDE EN UN FORMATO PEQUEÑO.

La principal diferencia entre el 'género chico' y la zarzuela es el tiempo de duración y el número de actos. La zarzuela suele tener dos o tres actos y el 'género chico' solo uno. Su nacimiento se sitúa en El Recreo (1867), un pequeño teatro de la madrileña calle la Flor.

El 'género chico' fue promovido por empresarios y creado por un grupo de actores cómicos, Juan José Luján, Antonio Riquelme y José Vallés, para impulsar el teatro por horas en el que, en un mismo día, se representaban varias obras.

La menor duración de las obras (menos de una hora) abarataba el coste de las localidades, llegando hasta las clases humildes que abarrotaron el teatro. Las recaudaciones aumentaron espectacularmente, así como la producción de obras.

Este fue el nacimiento del 'género chico', llamado así no por ser un teatro de menor calidad, sino por ser más breve. También se ha denominado, erróneamente, a la zarzuela en general 'género chico' en contraposición a la ópera.

Una de las mayores diferencias entre el 'género chico' y la zarzuela es el argumento. La zarzuela grande se basa en temas dramáticos o cómicos de acción complicada, 'el género chico' trata el teatro costumbrista, reflejando la vida cotidiana madrileña (en la mayoría de las ocasiones). Respecto a la música, esta es pegadiza, tarareable, hecha para servir al texto. Sus melodías van desde lo bailable, gracioso, hasta lo sentimental y amoroso. Toda su música está basada en el folklore español con boleros, jotas, seguidillas, soleás, pasacalles, fandangos, habaneras, etc.; no obstante, no desdeña formas musicales importadas como valses, mazurcas, polkas y, por supuesto, el chotis.

La crítica denostó este nuevo teatro pero el público lo aplaudió, creándose tres nuevos teatros: el teatro Martín, el teatro Lara y el Eslava. Más tarde, los inventores de este nuevo tipo de teatro se trasladarán de El Recreo a el teatro Variedades, situado en la calle Magdalena. En 1873 se inagura el Teatro Apolo, templo del 'género chico'.

En sus inicios (1844) el 'género chico' se representaba sin música. La primera obra en la que se incorpora música es La canción de la Lola (libreto de Ricardo de Vega, música de Chueca y Valverde), estrenada en 1880 en el teatro Alhambra, en la calle Libertad.

El 'género chico' llegó a su máximo esplendor en 1886 con el estreno de La Gran Vía (Chueca y Valverde) el 2 de julio en el Teatro Felipe (Madrid). Algunos de los compositores del 'género chico' son: Manuel Nieto, Ruperto Chapí, Federico Chueca... Otros autores de "Zarzuela Grande" también incurrieron en género chico, aunque de un modo más sofisticado, como Amadeo Vives con Bohemios, Manuel Fernández Caballero con El Dúo de la Africana y, unos años después, José Serrano con obras como Los Claveles.

Aquí incluimos una presentación con bustos de algunos de los autores, lo que da una idea de la importancia social que tuvieron en su momento.

                                                

             En cuanto a obras maestras: El Santo de la Isidra, La Fiesta de San Antón, Chateau Margaux, El Pobre Valbuena, La Verbena de la Paloma, La Canción de la Lola, Agua, azucarillos y aguardiente, Gigantes y Cabezudos, La Revoltosa...

             A continuación, insertamos algunas fotografías de producciones de género chico de la Compañía "Teatro Lírico Andaluz".
              

lunes, 30 de marzo de 2015

EVOLUCIÓN DEL TEMA DE DON JUAN. Artículo de Justo Fernández López.


Tirso de Molina fue el primer dramaturgo en elaborar el tema nacional de Don Juan, figura típica del barroco español: El ansia nunca satisfecha de goces sensuales. El romanticismo vio en esta figura la encarnación del rebelde contra las normas morales sociales; Zorrilla hará la versión romántica en el siglo XIX. En la literatura universal, después de Tirso, fue usado el tema numerosas veces: Don Juan romántico de Zorrilla, el Don Juan moderno de Valle Inclán en sus Sonatas, el Don Juan de Molière (1665), el de Mozart, el de Goldoni, Byron, Lenau, Lenormand, Show, Max Frisch. Todas estas versiones diferentes del tema: Don Juan como conquistador, como seductor, Don Juan voluptuoso y sensual, símbolo de lo masculino, símbolo de la feminidad masculina, “el hombre que no saborea”, el cínico, ateo, pecador, canalla brutal, buscador de ideales a lo Fausto, latente homosexual, etc.
Según Youssef Saad, el Don Juan de España es una figura auténticamente española, pero tiene muchas semejanzas con una figura árabe, Imru al-Qays, quien vivió en Arabia durante el quinto siglo: Como Don Juan, era un burlador y un seductor famoso de mujeres; como el don Juan de Zorrilla, fue rechazado por su padre por sus burlas y también desafió abiertamente a la ira divina.
Según Víctor Said Armesto, las raíces literarias de Don Juan se pueden encontrar en los romances gallegos y leoneses medievales. Su precursor típicamente llevaba el nombre de “Don Galán” y este hombre también trata de engañar y seducir a las mujeres, pero tiene una actitud más piadosa hacia Dios.
Ninguno de los donjuanes feudales ha conseguido pasar a la historia como Don Juan de Tirso. Don Juan está ahí como categoría universal junto al Quijote de Cervantes, el Hamlet de Shakespeare y el Segismundo de Calderón o el Edipo de Sófocles. El tema de Don Juan de Tirso quedó sin agotar, pues la literatura universal se ocupó de él. Siguieron tratando el tema: Molière, Zamora, Mozart, Byron, Lenau, Shaw, Valle-Inclán, etc. hasta la última versión, la de Max Frisch (Don Juan o el amor a la geometría).
Se suelen considerar antecedentes de la versión de Don Juan de Tirso los pecadores arrepentidos de El rufián de Cervantes, La fianza satisfecha de Lope de Vega yEl esclavo del demonio de Mira de Amescua. Como posibles modelos históricos se han ido teniendo siempre al sevillano Miguel de Mañara, aunque parece probado que nación después de compuesto El burlador de Sevilla, o el famoso Juan de Tassis (o Tarsis) y Peralta, II Conde de Villamediana (1582-1622), poeta español adscrito al culteranismo y famoso por su talante agresivo, temerario y mujeriego, con una reputación de libertino, dandy, amante del lujo, de las piedras preciosas, los naipes y los caballos.

No es casualidad que el personaje de Don Juan saliera de una parábola bíblica y de cuatro comedias hagiográficas. De ahí la ejemplaridad moral del drama de Don Juan. Anteriores al Don Juan de Tirso son los caballeros libertinos, los Comendadores de Fuenteovejuna o Peribáñez de Lope de Vega, verdaderos donjuanes feudales, y sus derivaciones del donjuanismo castrense, como los capitanes de El Alcalde de Zalamea. Pero mientras los donjuanes anteriores a Tirso atropellan hembras con su brutalidad feudal y abusan de su poder, el Tenorio de Tirso es un “caballero” apuesto y cortesano, que encubre sus perfidias con elegante y refinada aristocracia, sabe dar atractivo a su persona para seducir sin usar la violencia, se presente con su carácter de arriesgado valor que no retrocede ante poderes humanos ni divinos, y rinde culto al honor siempre y cuando se trata del propio, naturalmente: “Sevilla a veces me llama el Burlador, y el mayor gusto que en mí puede haber es burlar una mujer y dejarla sin honor”.
Cuando la estatua del Comendador, asesinado por Don Juan, le pregunta si cumplirá su promesa de acudir al segundo convite, Don Juan responde: “Honor tengo y la palabra cumplo porque caballero soy”. El cinismo y la petulancia espectacular forman parte de su persona; aunque arropados con la elegancia necesaria para hacerlos atractivos.
Tras esta acuñación del personaje de Don Juan Tenorio, El Burlador de Sevilla por Tirso de Molina (1583-1648), se dan varias imitaciones del mito:
Molière: Dom Juan ou le festin de pierre (1665), cuyo Don Juan no solo roza los límites de la más cínica arrogancia, sino que también nos muestra un Don Juan con un gran escepticismo religioso.
Antonio de Zamora (1660-1728): No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague y convidado de piedra (1714 ó 1722).
Wolfgang Amadeus Mozart en su ópera Don Giovanni (libreto de Lorenzo Da Ponte [Praga, 1787]), Lord Byron (Don Juan [1818-1824) y George Bernard Shaw (Man and Superman [1903]) en Inglaterra. 
El Burlador de Tirso pasó inmediatamente a Italia, donde se difundió enseguida en diversas versiones. Luego pasó a Francia de la mano de Molière y Corneille. En Italia lo refundió Carlo Goldoni (1707-1793) con su Don Juan o el castigo del libertino (Don Giovanni Tenorio ossia Il Disoluto [1736]), tras la nueva versión española de Antonio de Zamora (1665-1728) en su No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague o convidado de piedra (1714 ó 1722).

El siglo XIX, con el romanticismo, cambió el tratamiento del personaje. Hasta ese momento don Juan siempre acaba castigado por sus pecados en el infierno; el romanticismo, que se sentía atraído por personajes rebeldes y amantes de la libertad, se sintió fascinado por esta figura, analiza su satanismo y teoriza sobre si el seductor, que encarna el mal, se siente culpable o no, y si puede salvarse. El Romanticismo vio en Don Juan el símbolo del rebelde contra las convenciones, el rebelde individualista. En esta época se multiplicaron las versiones: Hoffmann, Merimée, Dumas, Pushkin, lord Byron – cada uno lo interpretó con su propia sensibilidad y mentalidad.
En el romanticismo se dio un nuevo rumbo al mito; unas veces se une al tipo primitivo y otras a la expresión de la vivencia personal a creadores que en su vida tuvieron mucho que ver con él. Como el Don Juan de Byron, y del protagonista de El estudiante de Salamanca, de Espronceda. Y en relación con los primitivos están la versión de Zorrilla, Don Juan Tenorio, y las francesas de Merimée y A. Dumas. Aunque el Don Juan romántico pierde con respecto al primitivo ya que a veces llega a mostrarse como un simple juguete del destino y hasta se enamora sinceramente, dejando de ser el mito eterno del cínico seductor que fácilmente olvidaba para volver a seducir.
Lord Byron compuso entre 1819 y 1824 el poema Don Juan en tono brusco y desenfado. Prosper Mérimée lo presenta con dos personalidades encontradas en Las almas del purgatorio o los dos don Juan (1834)


José Zorrilla, en su Don Juan Tenorio (1844), la versión romántica del tema de Don Juan, despojó a éste de su grave lección moral, destruyendo la finalidad perseguida por su creador Tirso de Molina. La idealización del seductor eterno e irresistible, ídolo de un panteísmo erótico, es ajena a la intención de Tirso. Si Don Juan no fuera católico creyente, su rebeldía contra los poderes sobrenaturales perdería su grandeza; si fuera un vulgar libertino, su figura perdería todo su esplendor legendario. La figura del Burlador va preformándose en la mente de Tiros en cuatro momentos capitales: el duque de Calabria de La ninfa del cielo, los dos galanes de Santa Juana y el pródigo Liberio de Tanto es lo de más como lo de menos, y el Comendador de La dama del Olivar.
La versión romántica de Zorrila, su Don Juan Tenorio (1844) fue la más afortunada en España y la que todavía se sigue representando todos los años a primeros de noviembre. A diferencia de Tirso, Zorrilla transforma al personaje fanfarrón incrédulo en un héroe simpático que acaba en brazos de su amada – aunque sea en la otra vida. El amor de una mujer lo salva.
El siglo XX siguió analizando al personaje por medio de cocienzudos ensayos como los de Gregorio Marañón, Américo Castro o Ramón Menéndez Pidal, y retomando el tema literario y presentándolo como un provinciano, –los hermanos Machado con Don Juan de Mañara– o como un chulo de barrio, Ramón Pérez de Ayala enTigre Juan. Incluso el cine lo ha presentado como un hombre atrapado por el destino cuya condena es vivir, en Don Juan de los infiernos de Gonzalo Suárez.
La figura de Don Juan suscitó siempre diferentes versiones e interpretaciones: la tradicional interpretación de Don Juan como prototipo de virilidad ha entrado en el siglo XX en crisis con las diferentes interpretaciones que los médicos y los siquiatras han dado del tipo de Don Juan. Sobre todo, las teorías de Sigmund Freud (1856-1939) sobre la homosexualidad latente en muchos hombres cambió totalmente la imagen tradicional de Don Juan como prototipo de la virilidad. La generación de 1898 se ocupó del tema (Miguel de Unamuno, Ramón Pérez de Ayala, el internista y ensayista Gregorio Marañón, el filósofo y ensayista José Ortega y Gasset).
Entre Ortega y Marañón se entabló una polémica sobre la figura de Don Juan: Ortega defendía la interpretación tradicional de Don Juan como prototipo de la virilidad o del “calavera” español. Marañón veía en Don Juan, desde el punto de vista médico, al hombre que tiene dificultades emocionales en el trato con las mujeres y es incapaz de establecer una relación personal con ellas, un hombre que teme cualquier “ligazón” a una mujer. Para Marañón Don Juan es un bisexual o un homosexual latente (que no ha salido aún del armario), tal vez llevado por la escenografía que nos pinta a un Don Juan barbilampiño, con cara de adolescente indiferenciado, bello como una jovencita.
Una interesante interpretación moderna de la figura de Don Juan es la obra del dramaturgo y novelista suizo Max Rudolf Frisch (1911-1991) en su comedia-parodiaDon Juan o el amor a la geometría (1952) en la que reinterpreta el mito de Don Juan. Frisch empezó a interesarse por el tema a sugerencia del dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956), siguiendo uno de sus temas preferidos, la relación entre identidad e imagen.
Argumento: Don Juan es un intelectual cínico para quien las mujeres no dejan de ser algo anecdótico en su vida. Su único interés es científico: ama por encima de todo la “geometría masculina”; su distracción, el ajedrez. Pero su fama de mujeriego le impide dedicarse a su pasión, pues las mujeres, de las que huye como de la peste, no dejan de perseguirle, lo acosan, y consiguen conquistarlo (al revés de lo que le sucede al Don Juan de Tirso). Los maridos se ofuscan, malinterpretan lo que está sucediendo y le retan. Y van muriendo uno tras otro, duelo tras duelo. Para poder gozar de la necesaria tranquilidad, tiene que escenificar su muerte. Así que escenifica su descenso a los infiernos. Así, si las mujeres le creen muerto, lo dejarán en paz y tendrá la tranquilidad suficiente para centrarse en sus estudios y su pasión por la geometría. Al final es encerrado en un palacio por una de sus admiradoras (una antigua prostituta) y concluye sus días resignado al lado de su esposa Miranda y de sus hijos. Don Juan acepta la paternidad, cosa imposible tanto en el Don Juan de Tirso como en el de Zorrilla, y con ello alcanza cierta madurez como hombre.
En el último acto de esta tragicomedia vemos a Don Juan ante una mesa cubierta para dos personas. Don Juan riñe al mayordomo porque lo avisó demasiado pronto para comer. Llega el obispo y Don Juan sigue maldiciendo porque no lo han llamado puntualmente para comer. Se siente como un cautivo en este palacio, pero no quiere volver a su vida anterior. Se ha enamorado en la duquesa de Ronda, que no es otra que la antigua prostituta Miranda. Entra la duquesa en el comedor cuando el obispo está contando que se acaba de estrenar en Sevilla el descenso de Don Juan a los infiernos. Se va el obispo y Don Juan y su mujer se sientan a la mesa. Como quien no quiere la cosa, la duquesa comenta que está esperando un hijo.

jueves, 12 de marzo de 2015

LA MÚSICA EN EL TEATRO DE BRECHT

LAS FORMAS MUSICALES EN EL TEATRO DE BRECHT.


Músico él mismo, cantautor acompañado de su guitarra, y desde niño en contacto con diferentes lenguajes musicales incluidos la ópera y el repertorio de concierto, Brecht define claramente la función que la música debe asumir en el teatro épico, contraponiendo éste al de ópera dramática: la música no es servidora sino mediadora, pone de manifiesto el texto, lo interpreta, toma posición y marca una conducta. La música no ilustra, no pinta situaciones psicologizantes, sino que actúa sobre la sociedad, estimula al oyente y lo obliga a una actitud crítica. Deja de ser sólo un medio de placer para convertirse en contestataria.

La música “narra” en lugar de actuar, hace que el público “observe” y despierte su actividad mental, le exige decisiones en lugar de sólo posibilitarle la expresión de sus sentimientos, porque el ser humano es un objeto de estudio y está en proceso de transformación, y porque este ser social debe ser capaz de determinar su pensamiento racional, en lugar de sólo dejarse llevar por sus sentimientos. El ser humano es perfectible y hay



que contribuir a su cambio.



1. Kurt Weill (1900-1950).

Brecht es autor de seis obras musicales, de las cuales cuatro fueron escritas en colaboración con su compatriota Weill: Las óperas Apogeo y caída de la ciudad de Mahagonny (1930) basado en  el Singspiel Mahagonny (1927) y Happy end (1929); el Ballet cantado Los siete pecados (1929) —conocida también como Los siete pecados de los pequeños burgueses—; el musical La ópera de los tres centavos, basada en la Opera del mendigo, del dramaturgo inglés John Gay.  Esta última, estrenada en Berlín en 1928, no sólo fue el mayor éxito teatral de Bertolt Brecht sino que implicó una ruptura definitiva con la estética tradicional y representó el inicio de un teatro alternativo que, en lo musical, inició el camino hacia la actual comedia musical de Broadway.

También es conveniente destacar el uso de sus textos en dos cantatas de Weill Das Berliner Réquiem (1928) para tenor, barítono y coro masculino y El vuelo de los Lindberg (1929) para una formación similar.

Contrariamente a lo imperante hasta entonces, Bertolt Brecht propone un teatro que logre el alejamiento del espectador para que, en lugar de involucrarse emocionalmente, pueda pensar.  Elabora así la teoría del teatro épico con reglas destinadas a recordarnos en todo momento, mediante distintos artificios, que estamos presenciando un espectáculo. El teatro adquiere entonces un carácter crítico al servicio de la acción revolucionaria.

La ópera de los tres centavos es un claro ejemplo de esta nueva concepción teatral e ilustra claramente las distintas técnicas propuestas por el escritor alemán. Las principales características deben ser las siguientes:

1.      La historia debe narrarse en escenas, en cuadros fragmentados, que impidan una totalidad orgánica. Kurt Weill y Bertolt Brecht conciben la obra en cuadros cerrados en que los actos no se continúan musicalmente a partir de un leit motiv —melodía asociada a un personaje o situación que se repite a lo largo de toda la obra— sino que se suceden a la manera de canciones.
2.      La acción debe interrumpirse constantemente y es controlada por la presencia de un intermediario, el narrador, que toma distancia de la historia y la comenta. En La ópera de los tres centavos hay un narrador ajeno a la acción, que introduce de manera hablada muchas de las escenas de la obra. En su voz se encuentra, paradójicamente, la canción más famosa de la ópera, “Moritat von Mackie Messer” (la balada de Mackie Navaja), agregada a último momento ante las protestas del narrador, que se quejaba de tener poca participación. 
3.      La música ilustra la situación a través de un poema paródico de ritmo sincopado. El ritmo sincopado, intrínsecamente ligado al jazz e incorporado por Kurt Weill en sus composiciones, se construye a partir de sucesiones de notas a contratiempo.  La utilización de un nuevo sonido y ritmo, tomados de la música de los negros de Nueva Orleáns, hizo de esta ópera una obra más contemporánea y accesible al público en general.
4.      La escenografía debe ocupar un lugar secundario. La escenografía del estreno, sin llegar a ser abstracta, era de una gran simpleza.  Cruzaba el escenario una soga de la que colgaba una cortina de lino y había dos pantallas en las que se proyectaban slogans que anunciaban cada nueva escena, otro de los recursos utilizados por Brecht para fragmentar la acción en sus obras.  Los atuendos, por tratarse ésta de una ópera de mendigos, eran desprolijos y rotosos; y el maquillaje, grotesco. 
5.      Los actores deben representar a sus personajes sin identificarse con ellos, recurriendo a una gestualidad artificial. Desfilan por este escenario una serie de personajes de lo más marginales, tales como Mackie Navaja, líder de los bandidos, que toma en la historia el lugar habitual del héroe; Polly, hija del jefe de una cuadrilla de mendigos, enamorada de Mackie; Brown, un policía corrupto; y Jenny, prostituta y antigua pareja del héroe de la historia. Al margen de la crítica al capitalismo, cuyas mayores miserias se encarnan en cada uno de ellos, Brecht y Weill no tienen problema en encarar temas como la violencia doméstica e incluso el aborto, ambos presentes en la “Balada del Chulo” (o proxeneta).

La realidad de la colaboración del Brecht y Weill fue tensa y por ello duró poco tiempo (el suficiente para alcanzar una amplísima repercusión). Brecht solía decir que él había escrito todas las mejores melodías de Mahagonny y de La ópera de los tres centavos y que Weill, autor de óperas atonales y psicológicas se limitó a transcribirlas. Posteriores investigaciones han demostrado que fue Brecht quien, frecuentemente, se basó en el trabajo de otros, retocando traducciones de obras extranjeras y haciéndolas pasar por propias y restando importancia o encubriendo las contribuciones de coautorías como la que fue su amante Elisabeth Hauptmann. Aún así, sabía imprimir su estilo personal con frases que dicen lo que tienen que decir y se cierran de golpe.

Brecht tuvo un efecto eléctrico en Weill, empujándolo hacia posiciones de extrema izquierda. La colaboración que hemos repasado llega hasta 1931. Prácticamente no se hablan y  Brecht llama a Weill “su Richard Strauss de imitación”. Weill logró atenuar la carga dogmática en Esplendor y Caída de la Ciudad de Mahagonny

2. Paul Hindemith (1895-1963)

La colaboración de Brecht con Paul Hindemith comienza con la petición de ayuda de Weill a Hindemith para que escribiera varios números de El Vuelo de Lindberg y continuará, ya en solitario, con Pieza didáctica de Baden-Baden sobre la conformidad (1929), violenta crítica social de la Alemania de la época, que desembocaría en el nazismo.

Hindemith destacó no sólo como compositor, sino también como teórico y maestro. Ante todo se consideraba un músico práctico. En la década de 1930 empezó a manifestar en sus obras un contrapunto lineal menos disonante, una organización tonal más sistemática y una nueva calidez casi romántica. De esta época es la ópera Mathis der Maler (1935). En toda la partitura, Hindemith siguió un nuevo método armónico, concebido por él mismo, y que llamó “fluctuación armónica”. Los acordes, claramente consonantes, progresar hacia combinaciones que contienen un mayor grado de tensión y disonancia.

Su última ópera fue Die Harmonie der Welt (la armonía del mundo), que comenzó a escribir en la década de 1930, pero que abandonó al emigrar a Estados Unidos. Finalmente la concluyó en 1957.
Pero tanto Hindemith como Weill habían demostrado ser insuficientemente despiadados para Brecht.

3. Hans Eisler (1898-1962).

Brecht encontró el músico fiel y comprometido que buscaba en Hans Eisler, discípulo de Schoenberg y Webern que renunció a la música atonal hacia 1925. Comunista convencido y miembro del KOMINTERN, colaboró con Brecht en el oratorio Regel (La Regla) de 1930 y una pieza teatral llamada Die Massnahme (La Medida), en el que se repite el argumento de Der Jasager: un hombre que da su vida por el bien común. La colaboración entre los dos artistas duró el resto de la vida de Brecht. Eisler escribió la música para varias producciones teatrales de Brecht, incluyendo La Madre (1931) y Schweik en la Segunda Guerra Mundual (1944). Ambos colaboraron también en las canciones protesta que jugaron un rol en la agitación política de la República de Weimar a inicios de los años 30. Su Canción de la Solidaridad se convirtió en un popular himno militante cantado en las protestas de la calle y en las reuniones públicas en toda Europa y su Balada del Parágrafo 218 fue la primera canción que protestaba contra las leyes en contra del aborto. Las canciones de Brecht y Eisler de este periodo tendían a mirar la vida desde abajo, desde las perspectivas de las prostitutas, estafadores, desempleados y lumpenproletariado.

Las dos obras más notables de Eisler en los años 30 y 40 fueron la monumental Deutsche Sinfonie, sinfonía coral en once momimientos basados en poemas de Brecht e Ignazio Silone; y un ciclo de lieder publicado como el Hollywood Songbook con poemas de Brecht, Mörike, Hölderlin y Goethe, que consolidó la reputación de Eisler como uno de los más importantes liederistas alemanes.
 
4. Paul Dessau (1894-1979).

Este fue el último gran colaborador de Brecht. Compositor y director de orquesta, compuso música incidental para Madre Coraje y sus Hijos, La Buena Persona de Sezuán, El Señor Puntila y su criado Matti y El Círculo de Tiza Caucasiano.


Su estilo avanza desde un expresionismo inicial al dodecafonismo especulativo que estudia con René Leibowitz. El final de su carrera se ve afectado por una vuelta al folclore hebraico.

PARA SABER MÁS (PDF):
https://drive.google.com/file/d/0B6I9KgXwpugjM1NVVVJSeGIwLVk/view?usp=sharing

lunes, 2 de marzo de 2015

OTRO ARTÍCULO INTERESANTE SOBRE VOICE CRAFT

Extraído de la Página Oficial de EÒLIA Escuela Superior de Arte Dramático

Estill Voice Training (Voice Craft) 

El “Estill Voice Training” (Voice Craft) es una aproximación sistemática al entrenamiento de la voz, para mejorar el rendimiento profesional de la voz cantada y hablada. Ofrece a los participantes las herramientas para descubrir la belleza en todas las voces mediante la producción de sonido, a través de la práctica de los ejercicios de 13 figuras obligatorias (nivel 1) y 6 calidades de Voz (nivel 2)
El “Estill Voice Training” está basado en el trabajo desarrollado por la investigadora y pedagoga Jo Estill entre los años 1970 y 2000. 

Numerosos especialistas de diversos ámbitos de trabajo vocal utilizan los fundamentos de Estill como base de su entrenamiento. Profesores de voz hablada enseñan las figuras y su aplicación en el trabajo de educar o reeducar la voz. Para los cantantes y profesores de canto de todos los géneros de música, Estill es una herramienta incomparable para entrenar la voz cantada.

QUE ES ESTILL?
El trabajo de entrenamiento vocal, según Jo Estill, se puede considerar como una fusión de tres componentes: Técnica, Arte y Magia
  • Técnica: El entrenamiento mecánico y  la coordinación de los componentes que producen la voz: potencia ( mecanismo de la respiración) , fuente ( donde se produce el tono), filtro ( donde se modifica la resonancia)
  • Arte: el estudio de todos los aspectos y matices particulares de una estética concreta (ya sea de voz hablada o cantada) y la ejecución de una obra con óptima expresividad y agilidad.
  • Magia: el aspecto más desconocido, lo que sucede cuando se produce una concentración de energía que se percibe como especial y única. Tanto el artista como el oyente pueden oírla.
Estill es un trabajo que entrena la voz teniendo en cuenta su naturaleza como sistema dinámico de equilibrio entre la respiración, producción de tono y resonadores. Ayuda a descubrir las sutilezas de la actividad corporal, como activar de forma independiente las estructuras del mecanismo vocal, cabeza, cuello, torso y a entender como afectan éstas al sonido y a la comodidad en la producción vocal. El entrenamiento de Estill permite al intérprete fortalecer su voz y conseguir flexibilidad para realizar cualquier tarea vocal de forma óptima, segura y saludable.

NIVEL 1: los primeros fundamentos del entrenamiento Estill consisten en la práctica de ejercicios vocales (Figuras Obligatorias) que están basados en estudios científicos sobre el funcionamiento de la voz. La repetición de ejercicios desarrolla una “percepción propia” más sensible hacia los mecanismos de la voz y corporales, a la vez que entrena una mayor flexibilidad y resistencia vocal.  Estill propone que la comprensión de los mecanismos fisiológicos, junto con el aumento de esta “percepción propia” y la percepción acústica, permitirán al usuario evitar el abuso vocal, conseguir más confianza en el uso de su voz y experimentar más matices y colores vocales con seguridad. 

NIVEL 2: los segundos fundamentos del entrenamiento Estill consisten en experimentar lo aprendido en el nivel 1 en un contexto más expresivo.
Se aplica el control adquirido a través de la práctica de las Figuras para identificar 6 calidades vocales que se experimentan en una tesitura amplia y un contexto artístico y comunicativo. La práctica consciente de las figuras y las calidades entrena la coordinación dinámica de la voz y la expresividad.

martes, 24 de febrero de 2015

INTRODUCCIÓN A LOS FORMANTES VOCALES Artículo de Eddie Robson (International Vocal Training)

A modo de práctica en la creación de mi nuevo blog, me parece lo más oportuno volcar este magnífico artículo de Eddie Robson.

Me da mucho gusto volver a escribir un artículo después de tanto tiempo y en especial después de haber regresado del curso de verano en Hollywood, al cual les recomiendo ampliamente ir el siguiente año, ya que la experiencia después de ese viaje hace que cualquier cantante cambie su perspectiva de esta hermosa forma de expresión, recibiendo la enseñanza por parte de los mejores del mundo. Y en esta ocasión les hablaré de un tema que estuvo muy presente para nosotros, los coaches de canto, ya que es uno de los fundamentos del canto. De esta manera muchas teorías y muchas técnicas se desarrollan a partir de “los formantes”. Sé que para la mayoría les suena desconocido esta palabra de formantes, pero después de haber estado en clases con grandes investigadores de la voz, foniatras y con los mejores coaches vocales del mundo, puedo decirles que es una de las palabras más escuchadas entre todos estos especialistas de la voz. Así es que explicaré de qué se trata esto.
Los formantes en sí, son el conjunto de armónicos que se crean en el paso del sonido por los resonadores, es decir, que cuando nosotros generamos un sonido, éste comienza a producirse desde las cuerdas vocales con una primera frecuencia, llamada frecuencia fundamental, la cual es muy grave. Sólo piensen en un ecualizados paramétrico, de los que tenían la mayoría de los aparatos de sonido que no eran digitales y que hoy en día son usados para aspectos más profesionales, o dicho de otra manera, los que tienen pequeños faders para subirlos y bajarlos. En este tipo e ecualizadores el primer fader, el de la izquierda, es el más grave y el último de la derecha es el más agudo. Lo mismo pasa con los armónicos en la voz. Imaginen que la primera frecuencia que se genera al hacer un sonido está hasta la izquierda de ese ecualizador, así es que es la más grave. Y posteriormente se le van sumando más frecuencias hasta llegar a la más aguda.
Cuando sumamos todas esas frecuencias creamos el timbre de ese sonido. Visto de otra manera es como la música, no sólo tenemos a los sonidos bajos en una orquesta, sino a los medios y a los agudos con diferentes instrumentos que al final crean un sonido final. Es aquí en donde entran los formantes. Ahora supongamos que sólo tomamos ciertos puntos en ese recorrido del sonido entre las cuerdas y la boca (la nariz la dejaremos a un lado por el momento). Traten de cantar una simple “a” y sientan cómo el sonido se siente en la garganta y en la boca. Después traten de sentir como hay ciertos sonidos en cada parte, en la garganta se puede sentir un sonido más robusto y grave, mientras que en la boca es más brillante.




Espero que vayan siguiéndome para poder comprender mejor estos conceptos básicos. Pueden darse cuenta entonces que no es una sola frecuencia la que genera esos sonidos a los cuales llamaremos formantes, recordando que son el conjunto de varios armónicos. Al primer punto que tomaremos el cual es el que se encuentra en la garganta, un poco después de haberse generado en las cuerdas vocales, lo llamaremos F1, y al segundo que se encuentra en la boca lo llamaremos F2.



Ahora viene lo interesante, ya que podemos saber qué es lo que necesita un cantante para poder mejorar la resonancia de su voz y en sí el paso por los puentes entre muchas otras características que se pueden entrenar si nos enfocamos a estos dos puntos en específico. Aclaro que no son los únicos, ya que puede haber 3, 4 o más formantes, pero los dos primeros son los más importantes, ya que por ejemplo los sonidos nasales generan un tercer formante que está aproximadamente en los 1500 Hz.
Les mostraré las reglas que se han establecido según estos dos formantes y que nos ayudarán mucho a entender el comportamiento de la manera en que cada quien canta:




  • Existe una relación directa entre la elevación de la frecuencia del primer formante (F1) y la abertura de la cavidad oral. Cuanto más alta es la frecuencia del F1, la vocal es más abierta, y a la inversa.
  • Existe una relación directa entre el retroceso de la lengua y el descenso de la frecuencia del segundo formante (F2). Cuanto más alta es la frecuencia del F2, más anterior es la vocal, y a la inversa.
  • Asimismo, existe una relación directa entre el descenso frecuencial del F2 y la protusión o redondeamiento labial. Cuanto mayor sea el redondeamiento, más bajo será el F2, y a la inversa.
  • Existe una relación directa entre la elevación frecuencial del tercer formante (F3) y el descenso del velo del paladar (como en la nasalización), y una relación directa entre el descenso frecuencial del F3 y la elevación de la punta de la lengua hacia una posición retrofleja.



Aquí podemos poner a la vocal “a” como la más abierta, por lo cual es la que tiene una mayor frecuencia en el primer formante. Y la “u” al ser la más cerrada es la que tienen menor frecuencia.
Este punto se refiere a que si la lengua está más delante, la frecuencia será mayor en este formante. Hagamos un ejemplo aquí. Pongan la punta de su lengua en los dientes de abajo y digan “i”. Sentirán cómo la lengua se sube un poco y se va ligeramente hacia delante de la boca. Ahora digan “u” y sentirá cómo tienen que separar la lengua de los dientes y llevarla hacia atrás. Por último regresen al inicio y digan “i” nuevamente como lo habían hecho la primera vez y cambien ligeramente a la “e”. Sientan cómo se hace un poquito hacia atrás pero sigue casi igual. Luego digan “a” y sientan cómo se va bajando la lengua, es decir, que ya no está tan adelante pero tampoco está atrás, dejando completamente relajada la lengua y sin ninguna obstrucción para que el sonido salga. Continúen y digan “o” y se darán cuenta que la lengua comienza a irse para atrás, y finalmente digan “u” y notarán que ya está hasta atrás la lengua. Ahora repitan el proceso muy lento y sientan cómo es el movimiento de la lengua, estando hasta adelante en la “i” y hasta atrás en la “u”. De esa manera podemos saber que según la segunda regla que acabamos de aprender, la “i” tendrá un segundo formante más agudo que todas las demás vocales y que la “u” lo tendrá más grave que todas.
Esto es una relación entre lo que comentaba en el segundo punto y la frecuencia. Pueden notar que cuando dicen la vocal “i” la boca puede abrirse hacia los lados sin perder el sonido de la vocal, y mientras más van pasando hacia la “u” la boca se va cerrando, por lo cual entre más abierta esté la boca, más aguda será la frecuencia del segundo formante, y mientras más redonda y cerrada esté, más grave será.
Suena difícil de entender, sin embargo es muy sencillo. Traten de hacer un sonido con la nariz y sentirán cómo tienen que dejar caer la lengua y a su vez el paladar descenderá y estará más abierto. De la misma manera si tocan la punta de la lengua con los dientes superiores y tratan de hacer un sonido nasal, éste será un poco más grave que si la dejan caer.

Así podemos hacer muchas pruebas para ver qué es lo que está pasando con nuestra voz, ya que se pueden hacer muchas mezclas con los puntos anteriores, por ejemplo, si queremos un sonido más agudo porque cuando cantamos queremos llegar más alto, qué vocal tendríamos que utilizar para generar esos formantes y que poco a poco nuestro cerebro comience a crear diferentes estructuras sonoras. Podríamos usar una “i” porque sus formantes estarán en F1 en frecuencias graves y en F2 en frecuencias agudas, por lo cual al estar en los extremos nos dará la posibilidad de tener ambas propiedades del sonido, una mezcla entre pecho y cabeza, haciendo que los puentes también desaparezcan y que la media voz, o la conexión como nosotros le llamamos sea más fácil y haya rompimiento en la voz.
Parece muy sencillo, sin embargo, requiere de mucho entrenamiento para poder cambiar la manera en la que el cerebro lo ha registrado por muchos años.

Para saber más:
http://es.wikipedia.org/wiki/Formante