martes, 7 de abril de 2015

EL MUSICAL EN EUROPA: LONDRES, BERLÍN, PARÍS, ROMA Y MADRID.


Antes de hablar del Musical, de un modo estricto, debemos situarnos en la ópera ligera británica de Gilbert & Sullivan. El letrista y el músico colaboraron en Thespis en 1871, lo que sería el comienzo de una colaboración que duraría 25 años con una colaboración en 14 óperas ligeras. A pesar de su altamente estilizada forma y amables canciones, las operetas de Gilbert & Sullivan, como El Mikado, H.M.S. Pinafore, Los Gondoleros o Los Alabarderos de la Guardia, eran lo más parecido a un montaje teatral operístico plenamente inglés desde la ópera del mendigo de 1729.

Gilbert, autor de los libretos, creó mundos del revés a la moda para estas óperas, donde cada situación absurda es llevada a su conclusión lógica: hadas codeándose con lores británicos, el flirteo es crimen que merece la pena capital, gondoleros ascendiendo a la monarquía, y piratas que resultan ser nobles que se han descarriado. Sullivan, siete años más joven que Gilbert, componía la música, contribuyendo con melodías memorables, que podían transmitir tanto humor como pathos.

La relación de trabajo de Gilbert y Sullivan a veces era tensa, en parte debido a que cada uno veía su obra sometida a la del otro y en parte porque tenían personalidades opuestas: Gilbert era susceptible, mientras que Sullivan evitaba el conflicto. Además, Gilbert incluía en sus libretos situaciones del mundo puesto del revés, con el orden social totalmente alterado; al cabo del tiempo, estos temas entraban en conflicto con el deseo de Sullivan de realismo y contención emocional. También entraban en conflicto la sátira política que Gilbert hacía de los ricos y poderosos a los que, por el contrario, Sullivan buscaba como mecenas. Mientras hubo éxitos la relación continuó, pero con el primer fracaso aquello saltó por los aires.

George Edwardes cultivó musicales de estilo cómico satírico, con vestuarios modernos, canciones populares, bromas y un espectáculo realmente alegre en Las Chicas del Gaiety, o comedias románticas en las que chicas humildes lograban el amor de aristócratas como en The shop girl o A runaway girl. Otra obra de Edwardes es La Geisha.

Londres sigue siendo uno de los principales centros del musical, con el famoso West End, lleno de teatros en los que se han realizado estrenos de musicales a lo largo del siglo XX como Cats, El fantasma de la ópera, Evita (o cualquiera de las obras de Andrew Lloyd Webber) o musicales extraídos del imaginario pop-rock europeo como Mamma mia o We will rock you.

El compositor británicoAndrew Lloyd Webber, vivió grandes éxitos con Evita, basada en la vida de Eva Perón y Cats, basado en los poemas de T. S. Elliot, en los que triunfó Elaine Page, primera dama del musical británico. Otros éxitos de Lloyd Webber, musicales son "Starlight Express", famoso por ser realizado en patines, El Fantasma de la Ópera, basado en la novela "le fantôme de l'Opéra", escrita por Gaston Leroux y Sunset Boulevard, basado en la película clásica de la mismo nombre. Varios de estos megamusicales han estado en ejecución durante décadas en Nueva York y Londres.

Berlín fue el gran centro de creación de teatro musical del periodo de entre guerras y una figura fue protagonista principal de este auge: Kurt Weill.

Weill cultivó una especie de Gebrauchmusik, en el sentido de que no pretendía crear obras maestras, sino promover programas sociales e ideológicos, para entretener a la gente corriente, y realizar montajes teatrales. Trabajó con una serie de guionistas, siendo el más destacado Bertolt Brecht. Su colaboración conjunta comenzó con la Mahagonny-Songspiel (1927), obra que terminaría convirtiéndose en ópera en 1930. Pero el producto más famoso de la colaboración Brecht-Weill fue Die Dreigroschenoper (1928). En el estreno en Berlín, la orquesta consistía en ocho músicos que tocaban veintiún instrumentos. El reparto tenía como protagonista a una actriz. La música, más que imitar, parodiaba las canciones americanas de éxito que por entonces hacían furor en Europa.

La producción estrictamente de teatro musical de Weill comienza tras su huída de la Alemania nazi hacia Estados Unidos, donde permaneció los últimos 15 años de su vida. Aunque permaneció muy unido a las convenciones de la canción pupular americana, la enorme habilidad de Weill para asimilar los acentos y las inflexiones de este idioma extranjero, le permitieron producir un número de musicales que tuvieron mucho éxito, como fueron: Lady in the dark, One touch of Venus, Street Scene y Lost in the Stars.

Aunque estas últimas obras representan una dulcificación de sus técnicas más vanguardistas y un aflojamiento de la perspectiva crítica en comparación con sus predecesores alemanes, ejercieron una influencia importante sobre algunos compositores posteriores de la escena popular americana como fueron Leonard Bernstein y Stephen Sondheim. La continuidad narrativa y musical de Street Scene, por ejemplo, fue esencialmente nueva para el musical de Broadway, al igual que lo fueron sus decorados de las habitaciones, mientras que el controvertido tema de Lost in the Stars (el apartheid) representó también una significativa extensión de lo que anteriormente había sido considerado idóneo para la comedia musical.

Los Miserables, basado en la obra de Victor Hugo es un espectáculo que se estrenó en el Palacio de los Deportes de París en septiembre de 1980, con puesta en escena de Robert Hossein, música de Claude-Michel Schönberg y letras de Alain Boublil y Jean-Marc Natel. Es la gran aportación francesa al género del teatro musical moderno, tras una nutrida historia operística. Otra obra del mismo autor es Miss Saigon, un remedo de la Madama Butterfly pucciniana.



Aquí enlazo un video de un pequeño concierto-disertación sobre el género con fragmentos de Los Miserables, La Colina del Adiós, West Side Story y Born Free. Se trata de un concierto a beneficio del Orfanato Público de Leyte, Filipinas:

        

En Italia, se han estrenado en los últimos años como El diluvio que viene, Pinocchio, La Divina Comedia, Il Pianeta proibito y Cenerentola entre otros.

En España destacan dos ciudades por encima del resto, Barcelona y Madrid. Barcelona, que goza de una amplísima tradición en el género, tiene magníficas compañías de teatro musical y una ingente producción de musicales en catalán. Dagoll Dagom, fundada en 1974, es una de las más prestigiosas compañías de teatro de Cataluña, especializada en el género de la comedia musical, a la que ha aportado obras como Antaviana, Nit de Sant Joan o Mar i Cel además de versiones como El Mikado. La compañía catalana La Cubana también obtuvo un gran éxito con Cómeme el coco, negro o Cegada de amor


Madrid es la nueva rica, con una tradición reciente de teatro musical, instalada principalmente en la Gran Vía y en los teatros de los alrededores, de la mano de productoras como Stage Entertainments, que han tratado de reproducir el modelo de Broadway o del West End en Madrid. La capital es frecuentemente el lugar donde se estrenan en España los musicales de nueva creación americanos o ingleses, y se ha convertido en el centro de producción del musical nacional, habitualmente estructurado en torno a canciones de éxito de un artista o grupo, como Hoy no me puedo levantar, Nino Bravo, el musical, Quisiera ser, A, Los 40, el musical…


Para saber más (aparte de los enlaces propios del blog):



Otro artículo del autor en PDF:

https://drive.google.com/file/d/0B6I9KgXwpugjNzc4Yko0MnlaYWM/view?usp=sharing

Y como adelanto a próximos artículos, un audio en el que se proponen ejercicios de vocalización para realizar un calentamiento vocal, grabados por el propio autor del blog, profesor de canto y tenor lírico.


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