Antes de
hablar del Musical, de un modo estricto, debemos situarnos en la ópera ligera
británica de Gilbert & Sullivan.
El letrista y el músico colaboraron en Thespis en 1871, lo que sería el
comienzo de una colaboración que duraría 25 años con una colaboración en 14
óperas ligeras. A pesar de su altamente estilizada forma y amables canciones,
las operetas de Gilbert & Sullivan, como El Mikado, H.M.S. Pinafore, Los
Gondoleros o Los Alabarderos de la Guardia, eran lo más parecido a un montaje
teatral operístico plenamente inglés desde la ópera del mendigo de 1729.
Gilbert, autor
de los libretos, creó mundos del revés a la moda para estas óperas, donde cada
situación absurda es llevada a su conclusión lógica: hadas codeándose con lores
británicos, el flirteo es crimen que merece la pena capital, gondoleros ascendiendo
a la monarquía, y piratas que resultan ser nobles que se han descarriado. Sullivan,
siete años más joven que Gilbert, componía la música, contribuyendo con
melodías memorables, que podían transmitir tanto humor como pathos.
La relación de
trabajo de Gilbert y Sullivan a veces era tensa, en parte debido a que cada uno
veía su obra sometida a la del otro y en parte porque tenían personalidades
opuestas: Gilbert era susceptible, mientras que Sullivan evitaba el conflicto. Además,
Gilbert incluía en sus libretos situaciones del mundo puesto del revés, con el
orden social totalmente alterado; al cabo del tiempo, estos temas entraban en
conflicto con el deseo de Sullivan de realismo y contención emocional. También
entraban en conflicto la sátira política que Gilbert hacía de los ricos y
poderosos a los que, por el contrario, Sullivan buscaba como mecenas. Mientras
hubo éxitos la relación continuó, pero con el primer fracaso aquello saltó por
los aires.
George Edwardes cultivó musicales de
estilo cómico satírico, con vestuarios modernos, canciones populares, bromas y
un espectáculo realmente alegre en Las
Chicas del Gaiety, o comedias románticas en las que chicas humildes
lograban el amor de aristócratas como en The
shop girl o A runaway girl. Otra
obra de Edwardes es La Geisha.
Londres sigue siendo uno de los
principales centros del musical, con el famoso West End, lleno de teatros en
los que se han realizado estrenos de musicales a lo largo del siglo XX como
Cats, El fantasma de la ópera, Evita (o cualquiera de las obras de Andrew Lloyd
Webber) o musicales extraídos del imaginario pop-rock europeo como Mamma mia o
We will rock you.
El compositor
británicoAndrew Lloyd Webber, vivió grandes éxitos con Evita, basada
en la vida de Eva Perón y Cats, basado
en los poemas de T. S. Elliot, en los
que triunfó Elaine Page, primera dama del musical británico. Otros éxitos de
Lloyd Webber, musicales son "Starlight Express", famoso por ser realizado en patines, El Fantasma de la Ópera, basado en la novela "le fantôme de
l'Opéra", escrita por Gaston Leroux y Sunset Boulevard, basado en la película clásica de la mismo nombre. Varios
de estos megamusicales han estado en ejecución durante décadas en Nueva York y
Londres.
Berlín fue el gran centro de creación de
teatro musical del periodo de entre guerras y una figura fue protagonista
principal de este auge: Kurt Weill.
Weill cultivó
una especie de Gebrauchmusik, en el
sentido de que no pretendía crear obras maestras, sino promover programas
sociales e ideológicos, para entretener a la gente corriente, y realizar
montajes teatrales. Trabajó con una serie de guionistas, siendo el más
destacado Bertolt Brecht. Su colaboración conjunta comenzó con la Mahagonny-Songspiel (1927), obra que terminaría
convirtiéndose en ópera en 1930. Pero el producto más famoso de la colaboración
Brecht-Weill fue Die Dreigroschenoper (1928). En el estreno
en Berlín, la orquesta consistía en ocho músicos que tocaban veintiún
instrumentos. El reparto tenía como protagonista a una actriz. La música, más
que imitar, parodiaba las canciones americanas de éxito que por entonces hacían
furor en Europa.
La producción
estrictamente de teatro musical de Weill comienza tras su huída de la Alemania
nazi hacia Estados Unidos, donde permaneció los últimos 15 años de su vida.
Aunque permaneció muy unido a las convenciones de la canción pupular americana,
la enorme habilidad de Weill para asimilar los acentos y las inflexiones de
este idioma extranjero, le permitieron producir un número de musicales que
tuvieron mucho éxito, como fueron: Lady in the dark, One touch of Venus, Street
Scene y Lost in the Stars.
Aunque estas
últimas obras representan una dulcificación de sus técnicas más vanguardistas y
un aflojamiento de la perspectiva crítica en comparación con sus predecesores
alemanes, ejercieron una influencia importante sobre algunos compositores
posteriores de la escena popular americana como fueron Leonard Bernstein y
Stephen Sondheim. La continuidad narrativa y musical de Street Scene, por
ejemplo, fue esencialmente nueva para el musical de Broadway, al igual que lo
fueron sus decorados de las habitaciones, mientras que el controvertido tema de
Lost in the Stars (el apartheid) representó también una significativa extensión
de lo que anteriormente había sido considerado idóneo para la comedia musical.
Los
Miserables, basado en la obra de Victor Hugo es un espectáculo que se estrenó
en el Palacio de los Deportes de París en septiembre de 1980, con puesta en escena de Robert Hossein, música de Claude-Michel Schönberg y letras de Alain Boublil y Jean-Marc Natel. Es la gran
aportación francesa al género del teatro musical moderno, tras una nutrida
historia operística. Otra obra del mismo autor es Miss Saigon, un remedo de la
Madama Butterfly pucciniana.
Aquí enlazo un video de un pequeño concierto-disertación sobre el género con fragmentos de Los Miserables, La Colina del Adiós, West Side Story y Born Free. Se trata de un concierto a beneficio del Orfanato Público de Leyte, Filipinas:
Aquí enlazo un video de un pequeño concierto-disertación sobre el género con fragmentos de Los Miserables, La Colina del Adiós, West Side Story y Born Free. Se trata de un concierto a beneficio del Orfanato Público de Leyte, Filipinas:
En Italia, se han estrenado en los últimos
años como El diluvio que viene, Pinocchio, La Divina Comedia, Il Pianeta
proibito y Cenerentola entre otros.
En España destacan dos ciudades por encima
del resto, Barcelona y Madrid. Barcelona,
que goza de una amplísima tradición en el género, tiene magníficas compañías de
teatro musical y una ingente producción de musicales en catalán. Dagoll Dagom, fundada en 1974,
es una de las más prestigiosas compañías de teatro de Cataluña, especializada en el género de la
comedia musical, a la que ha aportado obras como Antaviana, Nit de Sant Joan
o Mar i Cel además de versiones como El Mikado. La compañía catalana La
Cubana también obtuvo un gran éxito con Cómeme el coco, negro o Cegada de amor
Madrid es la nueva rica, con una
tradición reciente de teatro musical, instalada principalmente en la Gran Vía y
en los teatros de los alrededores, de la mano de productoras como Stage
Entertainments, que han tratado de reproducir el modelo de Broadway o del West
End en Madrid. La capital es frecuentemente el lugar donde se estrenan en
España los musicales de nueva creación americanos o ingleses, y se ha
convertido en el centro de producción del musical nacional, habitualmente
estructurado en torno a canciones de éxito de un artista o grupo, como Hoy no
me puedo levantar, Nino Bravo, el musical, Quisiera ser, A, Los 40, el musical…
Para saber más (aparte de los enlaces propios del blog):
Otro artículo del autor en PDF:
https://drive.google.com/file/d/0B6I9KgXwpugjNzc4Yko0MnlaYWM/view?usp=sharing
Y como adelanto a próximos artículos, un audio en el que se proponen ejercicios de vocalización para realizar un calentamiento vocal, grabados por el propio autor del blog, profesor de canto y tenor lírico.
Y como adelanto a próximos artículos, un audio en el que se proponen ejercicios de vocalización para realizar un calentamiento vocal, grabados por el propio autor del blog, profesor de canto y tenor lírico.


